Me dirijo a ustedes para comunicarles mi decisión:
Después de haber trotado las bandas de mis brazos durante seis años, después de meter cientos de goles de noches rojas y puntapiés, tantos puntapiés que las lenguas quedaron rojas y torcidas, he tomado la decisión de traspasar a mi delantera centro titular.
Elena,mi delantera estrella, mi equilibrista de quince kilates que ya no brilla, oxidadas las rodillas y los encuentros fortuitos a media tarde y que ahora uyyyyyyyyyyyyyy, cuando antes hat-trick, fuera los disparos a bocajarro que antes siempre al centro de la cama.
Y ahora, el vacío en el área pequeña de mi habitación, me ha llevado a sondear el supermercado de fichajes y conseguir, en un adelantamiento de carrito, el contacto de María, una potente jugadora de 236 besos-goles por marcar y un regate en corto que hace pestañear al defensor en lugar de meter la pierna (que se le ocurra meterle algo a cualquier defensor a mi jugadora estrella, a mi crack en las tripas, a la recientemente bautizada como “disparo a la escuadra si me mira”).
El contrato, que acaba de ser firmado a través de una noche vinculante, durará lo que duren las naranjas frescas sobre el terreno de besos.
Llamas rojas
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Soñé con llamas cubiertas de estandartes,
sus cuerpos eran brasa domada por la honra,
marchaban con el silencio de los confines
como el ejé...
Hace 10 meses
Pues enhorabuena Jorge, como no
ResponderEliminarMe gustaría unirme yo también.
ResponderEliminarAgradecería que chatearamos para hablarlo.
megustariaserungato@gmail.com
Saludos