jueves 15 de octubre de 2009

LAS FOTOS (7): Los poetas obvios se juramentan en el descanso para remontar el partido

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FOTO: Sergio Cruz Placer's gilfriend
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LAS FOTOS (6): MARCUS VERSUS, PEDRO MORILLAS, LUIS DANIEL PINO, ARTURO MARTÍNEZ y ESCANDAR ALGEET esperan el balón

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FOTO: Sergio Cruz Placer's girlfriend
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LAS FOTOS (5): JAVIER DAS, BATANIA y ACCIONISTA MINORITARIO corren a abrazar al goleador MARCUS VERSUS

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FOTO: Sergio Cruz Placer's girlfriend
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LAS FOTOS (4): El interior elíptico LEO ZELADA dispara en presencia de varios jugadores

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FOTO: Sergio Cruz Placer´s girlfriend
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miércoles 14 de octubre de 2009

LAS FOTOS (3): El media punta elíptico NACHO ALDEGUER derriba al defensa central obvio BATANIA

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FOTO: Sergio Cruz Placer´s girlfriend
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LAS FOTOS (2): El todoterreno obvio MARCUS VERSUS trata de avanzar ante la dura oposición del interior elíptico GIOVANNI COLLAZOS

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FOTO: Sergio Cruz Placer´s girlfriend

LAS FOTOS (1): Los elípticos CHINCHETA, ERNESTO CASTRO y NACHO ALDEGUER intentan detener a ALBERTO YAGO, el tetragoleador de los obvios

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FOTO: Sergio Cruz Placer´s girlfriend
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CRÓNICAS (5): Crónica del delantero-portero obvio ÁNGEL RODRÍGUEZ "VOLTIOS"

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Hablar de lo que sucedió el Sábado pasado en el campo de fútbol de la Elipa no me va a resultar tarea fácil.

Cuando menciono en el título la palabra CONJUNTO, quiero decir que el triunfo, independientemente de quién ganara, fue colectivo, un triunfo por la poesía, la amistad, el buen rollo, la alegría y la felicidad, en fin, muchas cosas, muchas sensaciones de golpe que no sé si voy a saber plasmar, del modo adecuado, en este post.

Para empezar, empezaré por el principio.

A eso de las 10 horas de la mañana del citado Sábado, recogía en Móstoles a un compañero del equipo obvio, amigo y poeta: Javier Belinchón. Ambos, cansados, por las pocas horas de sueño, nos dirigíamos con los nervios a flor de piel y con la certidumbre del poco aporte futbolístico que le ibamos a dar al partido, pero eso sí, con unas ganas de reírnos y pasarlo bien tremendas.

Creíamos que nuestra llegada iba a ser pronto, muy pronto, antes de la puntualidad G-E-R-M-A-N-I-C-A que pedía Batania. Pues no. Si nos descuidamos, ni llegamos al campo. La M30, la M40 y todas sus salidas, siguen siendo para mí, un laberinto insondable de caminos que no sé muy bien donde terminan. Fíjate que terminamos en las Ventas y tuvimos que llegar, casi, hasta María de Molina para dar la vuelta. Haciendo un pirulón con el coche que ya le hubiese gustado a algún policía local echarnos el guante. Tuvimos suerte.

Tras vueltas y vueltas por la M30 dimos con la salida adecuada y con el polideportivo la Elipa. Si te digo la hora alucinas, más de una hora después de nuestra salida. A eso de las once y diez, más o menos.

Con todo y eso, estábamos los primeros junto a Silberia, que ya andaba por allí, pero al no conocernos en persona, no fue hasta más tarde cuando intimamos con ella.

Buscamos el campo, creo que era el A7, para fútbol siete, evidentemente, unos baños para orinar y calmar un poquito los nervios, y esperamos impacientes la llegada de los demás.

De los primeros en aparecer fue Iker Bonilla, vaya peazo partido se curró el amigo, tendría que haber estado el ojeador de al menos algún segunda división para verle parar, increíble, y qué salidas del área sin pensárselo dos veces, joer, un figura bajo palos.

Tras Gsus, fueron llegando los demás, Alberto Yago, Escandaar, Marcus e Isa, Javi Das y un largo etcétera.

En fin, uno de los últimos en aparecer, y pasadas las once y treinta minutos, el de la puntualidad Germánica, fue Batania con Iratxe. Je je je.

Se repartieron las camisetas, chulísimas, diseñadas por Barbara Butragueño, igual que el logotipo del partido lo diseñó Gsus. Seleccionamos campo, número de jugadores por bando (que falta de respeto al fútbol 7, en vez de jugar 7 contra 7, fuimos nueve o diez, no recuerdo bien, contra otros tantos. Todo ello a sabiendas de nuestra baja forma física, salvo excepciones), árbitro (un Andrés muy serio y en su sitio) y planificamos tácticas.

La nuestra era bien sencilla, patadón y tente tieso. Como dijo Batania.

La primera parte terminó 3-1 a favor de los elípticos. Belinchón y yo, en el descanso, con los higadillos en la boca, comentábamos el palizón que nos iba a llover. Batania levantó el espíritu del equipo junto a Marcus. Y tras una segunda parte apoteósica, no sé si por el bajón en el rendimiento de los elípticos o por nuestro juego directo de defensa-ataque, terminamos ganando 8-5, con un gol del que suscribe (festejándolo como Kiko Narváez, el famoso jugador del atlético de madrid, haciendo el arquero y dedicado al Kebran).

He de decir que gracias al Poeta vallekano, Marcus, Batania e Iker Bonilla ganamos, aportaron el espíritu, la garra, los gladiadores del terreno de juego; los demás pusimos muchas ganas, muchísimas (silberia, belinchón, natalia, escandaar, guille y su pelotazo al larguero, das, maría, victoria y un servidor). Por el bando contrario jugaron todos muy bien: Gio le echó mucho coraje, Arturo paro lo imparable (tanto como Gsus), Juanse es un todoterreno en el campo ( a mí me quebró la cintura un par de veces, todavía ando buscándola), Aldeguer le echaba unas ganas encomiables y el resto ídem.

Pero amigos, el resultado se marchó al lado OBVIO.

En general lo pasamos muy, pero que muy bien. Con un apoyo en las gradas increíble de gente como: Isa, Pepe Ramos, Iratxe (madre mía que hooligan, no paraba con el pobre árbitro), las grandes reporteras fotográficas Mayte Sempere y rebeca yanke; en fin, mucha gente y buena.
No me olvido tampoco, ahora que lo recuerdo, de alfonso lópez y su cámara, pululando por allí también.

Al finalizar el partido, al grito de OEEE OE OE OE, nos descamisamos y nos mezclamos obvios con elípticos para celebrar el triunfo conjunto: la amistad y el buen rollo.

Pues bien, con el pitido final, empezó la ruleta de presentaciones, intercambio de mails y blogs de los que no nos conocíamos, y fue todo una grata sorpresa. Una ronda de cañas y para casita, a preparar el INVERSO.

Belinchón y yo nos largamos de los primeros, tenía comida familiar, y además, las agujetas no me dejaban, y a día de hoy tampoco, ni respirar. Madre mía, cuanta falta de deporte tengo, y eso que estoy delgadito y siempre he creído estar en forma.
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martes 13 de octubre de 2009

CRÓNICAS (4): Crónica del interior izquierda obvio JAVIER BELINCHÓN

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A eso de las 10 de la mañana, nos pusimos Voltios y yo en camino hacia el polideportivo de La Elipa. Ni él ni yo somos muy diestros en esto del fútbol, pero allá que íbamos con todas las ganas que permitían las cinco o seis horas que habíamos dormido.

Llegamos los primeros, los organizadores llegaron los últimos. Puntualidad germánica. Por allí correteamos Alberto Yago, Batania, Escandar Algeet, Gonzalo (Accionista minoritario), Gonzalo Escudero, Guillermo Castillo, Gsús Bonilla, Javier Belinchón, Javier Das, Marcus Versus, María Ávila Bravo-Villasante, Natalia Manzano, Sergio Cruz Placer, Silberia, Verónica Gil, Chema Rubio, Voltios y yo (éramos los obvios) y Álvaro Guijarro, Andrés González Andino, Antonio Rómar, Arturo Martínez, Bárbara Butragueño, Ernesto Castro, Federico Ocaña, Giovanni Collazos, Ilkhi Carranza, Jesús Malia, Juanse Chacón, Leo Zelada, Luis Daniel Pino, Nacho Aldeguer, Pedro Morillas y Silvi Orión (los elípticos). Animaron Iratxe, Isabel García Mellado, Mayte Sánchez Sempere y Pepe Ramos, entre otros (no me acuerdo de todos los nombres). Rebeka Yankee hizo de reportera y prometió crónica del evento en el diario El Mundo del lunes.

Yo, por mi parte, a los diez o quince minutos estaba pidiendo cambio porque me ahogaba. Así son las cosas. Yo no hago deporte nunca y ayer se notó. Descansé y volví a salir. Y así varias veces.

Los obvios, frente a las jugadas de los elípticos, jugamos a "en cuanto veas el balón, le das una patada y a ver si hay suerte y cae donde tiene que caer". Y ganamos. Sorprendentemente. Luego, ya más relajados, fuimos al bar a tomar unas coca-colas y unas cervezas, que eso sí se nos dio bien a todos.

Y luego a casa a descansar para afrontar la segunda parte del día. Obviamente, yo no descansé. Empecé a notar ya las primeras agujetas que hoy han tomado por completo mi cuerpo.
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CRÓNICAS (3): Crónica del mediocampista elíptico PEDRO MORILLAS

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El día no pudo ser mejor. Hasta el tiempo acompañaba. Era una de esas mañanas de mentira otoñal, más tendentes a la primavera de finales de mayo que al octubre que nos acontece; el rostro rojo del día después da fe de ello. Llegué al evento con puntualidad germánica, tal y como Batania pidió, y no fui el único. Parece que los poetas, seamos obvios o elípticos, sabemos llegar a tiempo cuando nos viene en gana.

La cuesta que conducía al campo de fútbol escogido para el evento bastó para muchos para entrenar antes de emular a modo de estrofas las estrategias sobre el césped, que por cierto, estaba muy cuidado y alejaba el miedo a caer si el ritmo no acompañaba. Antes de salir de casa se me pasó por la cabeza el haberme dibujado media camiseta negra (la mía era blanca porque en un principio me apunté a la lista obvia) pero yo mismo sería incapaz de encajarme en cualquiera de los dos grupos; el poeta neorrabioso pensaba igual; así que, en función de los que vinieron y visto que los de camiseta negra eran menos, ahí entré yo, que me consideraba obviamente elíptico; yo, que en dibujo técnico aprendí a dibujar las elipses más obvias. Más tarde me di cuenta, a pesar del resultado, que no importaba en realidad el equipo del que formaras parte porque todos parecíamos participar del mismo. Al principio hice muy buenas migas con los obvios, entre los que había para mí más caras conocidas, como Verónica Gil y Alberto Yago, ambos del grupo Poekas, como yo. Esto me sirvió para espiar sus tácticas irracionales en el campo de juego y transmitírselas punto por punto y con la mayor complejidad posible a los miembros de mi nueva élite elíptica a la que acabé perteneciendo finalmente. La cosa es que al principio los pesimistas lo hicimos bastante bien, formamos un círculo y con el poco apego que nos caracteriza, nos otorgamos los puestos que íbamos a ocupar. De ese modo y, a los pocos minutos, un pase milagroso de mis torpes pies le colocó el balón a Álvaro Guijarro que le coló todo un verso a un lado de Gsús Bonilla. Los elípticos nos poníamos obviamente por delante de los optimistas pero claro... estos no se vinieron abajo mientras mi equipo se mostraba escéptico a pesar de la minúscula celebración con que adelantamos el marcador.


Se me hizo muy duro el primer tiempo porque quise aguantar hasta el final hasta que un saque de córner que me venía directo para marcar gol me resultó de una gramática espeluznante y pensé que el mejor modo de obviarlo era dándole un panzazo en toda regla; lo que casi me deja sin respiración, y, aunque el mismo Batania me dijo que lo mejor era que me saliera, decidí seguir con la pésima idea de que otro de mis pases fortuitos nos permitiera algún gol más. Diez minutos me faltaron para haber aguantado todo el primer tiempo, entonces salí y contemplé con más aliento el espectáculo. Allí se agolpaban los animadores entre los que destacaba la voz de Iratxe muy descontenta con cualquier decisión que tomara el árbitro. Los obvios se venían poco a poco arriba con sus versos irascibles, apelotonando sus imberbes y claras estrofas siguiendo líneas con precisión derribadas pero consiguiendo que los elípticos se fueran arremolinando en el tormento y la incomprensión. Aún así creo que el primer tiempo terminó con victoria por los pelos de los elípticos.

En el descanso los obvios sacaron de sus neveras sus refrescantes líquidos que no dudaron en compartir con su equipo y con algún camiseta negra rezagado, mientras los elípticos escondíamos nuestros bienes puestos a resguardo y bebíamos a escondidas aquello que nos era imposible compartir pues era nuestro y ese era nuestro espíritu de equipo. La cerveza elíptica que era de mayor graduación que la obvia no ayudó a que los cuerpos y sus versos mantuvieran el negro resultado. Así que, tras los breves minutos que duró el descanso, regresamos al campo sin ninguna colocación, pues de nostalgia nos volvimos obvios y los obvios, que de puro entusiasmo se conformaron elípticos, tenían preparada una excelsa estrategia basada en la pura obviedad del lanzamiento sin sentido del balón a portería por si de pura casualidad un poema les quedaba bien. Y les quedó de perlas, porque al poco de sacar el gran Batania sacudió la pelota con estridente fuerza, viniendo el esférico a parar de nuevo sobre mi hermosa panza que, aunque acicalada para grandes acontecimientos, esculpida a base de obvia grasa, no estaba preparada para tales terremotos. De modo que no duré mucho sobre el campo en esta segunda parte y los elípticos, que empezaron a temer el puro azar de la obviedad se iban viniendo poco a poco abajo hasta que, tan pronto como la ola blanca se puso por delante en el marcador, sacaron sus preciosas plumas que empezaron a hacerle siluetas al resquemor. Y así, finalmente, los optimistas, como estaba pronosticado, ganaron 8-5 a los pesimistas y lo pudieron celebrar con sus bonitas novias que vinieron a acompañarlos. Muchos elípticos, por lo bajo, juramos llamar a alguna ex para enfurecerla la tarde del domingo.

Destacó el juego de Alberto Yago que era la estrella obvia junto con los balonazos del neorrabioso. La espalda de Verónica Gil también hizo sus buenos versos en defensa; pero sobretodo destacó la labor de los porteros, tanto así que algunas veces parecían ser los únicos en juego, aunque al final del partido los elípticos decidimos prescindir del guardameta a sabiendas de que era imposible que unos cuantos chicos que juegan a versar pudieran entendernos. Destacaron muchos más, de hecho, creo que todos destacamos, pero olvidé muchos nombres. Lo que sí recuerdo es un grito femenino que me hizo mucha gracia: ¡Elípticos, dejaros la poesía en casa y jugad al fútbol de una vez! Éste y muchos otros no tuvieron desperdicio, haciendo de la mañana un gran encuentro por lo hilarante y lo poético-deportivo.

Me lo pasé genial, que es lo que importa y lo celebré con los obvios. Al final hasta estorbaban los colores y muchos decidieron quitarse la camiseta. La mía la voy a guardar con mucho cariño aunque me hubiera gustado una blanca y negra a la vez, con esos dibujos estupendos de Chincheta; reconociéndome elíptico y obvio a un tiempo, yo, que siempre me encuentro tan indeciso aunque me salgan bien fáciles las cuentas. Espero de veras que se repitan estos eventos, hay muchos grandes poetas y muchos niños que juegan a la pelota en Madrid.
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lunes 12 de octubre de 2009

CRÓNICAS (2): Aparecemos en el diario El Mundo, contados por U MINÚSCULA

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Madrid: campo poético

Los versos obvios vencieron a los elípticos en el I Partido Internacional de Poetas
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REBECA YANKE

Al final no pareció una versión del partido de fútbol entre filósofos de los Monty Phyton. Los poetas madrileños no buscaron la horizontal para invocar a las musas, ni pelearon el vértice para recordar unos versos de Rilke. Ni siquiera generaron ‘triángulos-corrillo’ en los que críticar a los novelistas. El sábado por la mañana en recóndita pista siete de el polideportivo de La Elipa se jugó al fútbol con todas las letras. Los equipos se dividieron en poetas obvios y en poetas elípticos. Los dudosos sólo tenían que entrar en el blog desde el que se organizó el encuentro, http://partidosdepoetas.blogspot.com/ –prácticamente todo se ha decidido a través de internet- para asegurarse de en qué bando debían jugar.

“POETAS OBVIOS:
Mazorrales, vagos y maleantes, neorrabiosos, cachicuernos, burrosquianos, periféricos, realistas, políticos, presos que disfrutan el tercer grado, naturalistas de Greenpeace, disléxicos, camorristas, silvestres, Benedetti forever y partidarios de escribe-lo-que-te-salga-de-los-güebos.

POETAS ELÍPTICOS:
Metacínicos, endecapléjicos, miraquelindos, cursilíneos, imagínate qué imagen, ficticios, jerigóngoros, apolíticos, minimalistos, spices pijas, heraclíteos, parapsicólogos, librescos, snobs, sonetistas sonajeros, Gamoneda qué bien te queda y partidarios de la-poesía-se-debe-escribir-así”.

Se puede decir sin ánimo metafórico ni interés hiperbólico que el resultado fue obvio. Ganaron los poetas de lo cotidiano 8 a 5, lenguaje coloquial, maneras sencillas y espíritu revolucionario. Los elípticos agacharon la cabeza pero seguro que alguno pensaba en la metalingüística del resultado mientras lo estaba haciendo.

También se puede decir que el partido fue serio. Que los viernes los poetas aparcaron las cervezas y a las doce del mediodía del sábado estaban despiertos. Hubo disidencias. La joven poeta de La Elipa Verónica Gil, claramente elíptica, se decantó por los obvios porque, según dijo, “se llevan mejor entre ellos”.

Desde Granada llegó, en defensa de lo obvio, la filóloga y poeta almeriense Natalia Manzano, autora de ‘Apnea’, publicado por la editorial El Gaviero, especializada en el libro-objeto, la poesía y el interés por publicar justo aquello que quieren, sin mayores premisas. Y capitaneaba la evidencia en pantalón corto el poeta neorrabioso, Alberto Basterretxea, conocido como Batania, un vasco de aldea que se dedica a perturbar las calles madrileñas. En ausencia de árbitro (cayó en el último momento el escritor Antonio Jiménez Morato -adujo que “sólo iría a algo así para ‘patear’ a algunos por sus endecasílabos”) – un elíptico y un obvio tuvieron que aparcar pasiones para poner un poco de orden en el asunto.

Les tocó a Andrés González Andino (elíptico) y Chema Rubio (obvio), y para hacerlo cambiaron las camisetas oficiales (ideadas por una poeta elíptica, Bárbara Butragueño) para colocarse la roja neorrabiosa, estandarte del Movimiento Batánico, gratuita forma de promoción del poeta Batania, que firma como Neorrabioso. La actuación arbitral fue, eso sí, muy protestada.

Y desde las lindes del campo los comentarios eran antológicos: “A ver, un momento, ¿cuántos jugadores hay en el campo?”, o bien, “¿Cuánto queda, alguien tiene reloj?”. El partido, esta vez dialéctico (“¿Mies van der Rohe es obvio o elíptico?”, continuó entre cañas en una terraza, y también más tarde, porque la batalla continuó por la noche en las calles de Malasaña, en dos bares con nombre del todo poético, en la calle Apodaca: Bandido doblemente armado y Los diablos azules.

Se estaba celebrando el Festival Inverso. No hace falta ser obvio para decir que en Madrid se sucede ‘un algo poético’. Los del verso volvieron a enfrentarse en las barras, en un bar elípticos y en otro obvios. En el campo temprano, destacaron Alberto Yago, de la escuela de poesía de Vallecas, Poekas, autor de cuatro goles del bando obvio, el portero de este equipo, Gsús Bonilla, y también el diseñador y editor Marcus Versus. Desde la trinchera elíptica, ‘La voz Neorrabiosa”, señala a jugadores como Álvaro Guijarro (media punta), Juanse Chacón (delantero centro) y Arturo Martínez (portero) como los más relevantes.


*Por razones de espacio, existen algunas diferencias entre el texto del periódico y el original de Rebeca Yanke, U minúscula
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CRÓNICAS (1): Crónica del defensa central obvio BATANIA

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Cuando Alberto Yago marcó el cuarto gol de su cuenta y el octavo de su equipo, aquél que sentenciaba el partido en favor de los poetas obvios, hasta la araña que moraba en la escuadra de la portería elíptica se frotó los ojos: sólo media hora antes, el equipo obvio brujuleaba por el campo víctima de sus maneras silvestres, su baja condición física y su repertorio técnico inexistente. Eran los momentos donde los poetas elípticos se enseñoreaban de la cancha merced a su buen criterio en el pase y a la exhibición de un caudal amplio de destrezas, con un Juanse Chacón habilidoso y preciosista en el regate, un Álvaro Guijarro con clase y visión de juego, un Federico Ocaña cuyas incursiones por la banda causaban estragos, y una Silvi Orión que parecía hallarse en todas partes. Qué pasó, de qué forma lo imposible se tornó posible, quién puso el cencerro al cisne, canta, oh musa, etc, etc.

Sábado. Doce del mediodía. 10 de octubre de 2009. Diecisiete poetas obvios se reúnen en el Polideportivo La Elipa para enfrentarse en un campo de fútbol a los poetas elípticos, que han acudido en número de dieciséis. Hartos de lo vagaroso y resbaladizo de los territorios poéticos, donde cualquier opinión es defendible y justificable, han decidido resolver sus diferencias por la vía demostrativa. El tiempo es bueno y el público está ansioso. Empiezan.

Superioridad elíptica en la primera parte
Nada más rodar la pelota se vio claramente la existencia de dos estilos completamente diferenciados. Por un lado los poetas elípticos, inteligentes en varios idiomas, educados en los mejores colegios privados y poseedores de grandes bibliotecas familiares, comenzaron a practicar un fútbol de pases cortos y apoyos constantes, donde se jugaba a ras de césped y se trataba con dignidad a la pelota. Al otro lado los poetas obvios, educados en los peores colegios públicos del extrarradio, que no leen mucho para cuidarse la vista y piensan que sinalefa es el nombre de alguna isla del Pacífico, plantearon un fútbol caótico y arbitrario, donde cada uno de sus integrantes corría hacia cualquier parte y se quitaba el balón de encima como podía.

Con estos mimbres, el primer tiempo fue de dominio abrumador del bando elíptico, que comenzó a crear ocasiones con frecuencia. Pudieron sentenciar el partido, pero no lo hicieron porque algunos de sus jugadores se demoraron en el virtuosismo o en el regate de más, y, sobre todo, por la actuación providencial del guardameta obvio Gsús Bonilla. El poeta extremeño asombró a la concurrencia con sus movimientos felinos y sus salidas a bocajarro; se debe a sus paradas que los poetas sencillitos mantuvieran las opciones de triunfo durante el primer tiempo.

Cambio radical tras el descanso
Con el descanso terminó el martirio de los obvios y comenzó a fraguarse la tragedia de los elípticos. Desbordados por la juventud y la superioridad técnica del cuarteto de chavales elípticos Aldeguer-Orión-Guijarro-Ocaña, que dominaba ampliamente el juego, los poetas simplones decidieron evitar las operaciones en el centro del campo y plantearon un dibujo táctico que no se utilizaba en el fútbol desde los tiempos del homo erectus. Batania y Natalia Manzano formaron en defensa, Verónica Gil se situó como única centrocampista pura y los demás jugadores obvios se lanzaron al ataque. La consigna era simple y sin cola: balonazo al tuntún hacia el área contraria para que allí, a la pura anarquía, llegara la casualidad de los goles.

Fue el comienzo del fin. El partido se endureció, la batalla terrestre se convirtió en batalla aérea, los obvios tocaron a botasilla y los elípticos demostraron que no están hechos para el contacto físico. Tras unos primeros quince minutos de reconocimiento, donde se pudo observar que las fuerzas se habían igualado, sobrevino la debacle: en sólo veinte minutos, los que van del sesenta al ochenta, los obvios lograron un parcial de 5-0 y el marcador pasó de un 3-4 a favor de los elípticos a un 8-4 que finiquitaba el encuentro.

Fueron los momentos de gloria obvia, donde Marcus Versus, inmenso todo el choque, se hartó a robar balones, y donde todos los rechaces llegaban a las botas de Voltios, Escudero, Accionista Minoritario, Gallego, Das, Algeet, Cruz y Belinchón, que los servían para que Alberto Yago, el killer de los sobrentendidos, los enviara a la red. Pudieron marcar más goles y, si no los marcaron, fue porque en la portería elíptica jugaba Arturo Martínez, que fue el mejor de los suyos durante la segunda parte.

En esos veinte minutos afloraron los principales defectos de los poetas elípticos. En primer lugar, una defensa de mantequilla, miraquelinda, impropia de una cita de tal relevancia. En segundo lugar, y esto es lo más grave, un egoísmo y una falta de solidaridad entre sus integrantes desoladora. Fueron varios los contraataques que los poetas laberinto afrontaron con superioridad, pero todos se malograron por exceso de individualismo. Egoístas compulsivos, vanidosos hasta la extenuación, como Macbeths a quienes las brujas se les hubieran aparecido en sueños para decirles “tú serás rey”, algunos elípticos quisieron ganar el partido ellos solos. Mientras los obvios cambiaron sobre la marcha y se unieron para ocultar sus defectos, los elípticos no quisieron compartir sus virtudes y fueron aniquilados por una propuesta futbolística primaria. No accedieron a compartir la gloria con sus propios compañeros y ahora no pueden ir a los bares para no ser motivo de la rechifla general.

Tal es la conclusión que se extrae de un encuentro que celebrará su segundo asalto en el mes de noviembre: el fútbol analfabeto y solidario de los obvios pasó por encima del fútbol técnico e individualista de los elípticos. Los poetas obvios fueron un equipo; los poetas elípticos sólo tuvieron jugadores.
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LAS IMÁGENES: Las primeras imágenes, por Mayte Sánchez Sempere

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Las primeras imágenes del partido internacional de poetas, realizadas por la poeta "hincha" del equipo elíptico.
Pueden verlas en el blog de Mayte Sánchez Sempere. Pincha en la imagen.

sábado 10 de octubre de 2009

Un resultado obvio

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Ocho a cinco y no se hable más: los poetas obvios ganaron a los poetas elípticos el partido que recordaremos mientras las montañas continúen inmóviles sobre sus bases. Es la hora de las crónicas, las fotos y las polémicas, que irán apareciendo a partir de mañana.

Éstos fueron los jugadores que participaron en el encuentro:


OBVIOS:

• Alberto Yago
• Ángel Muñoz Rodríguez
• Batania
• Escandar Algeet
• Gonzalo (Accionista minoritario)
• Gonzalo Escudero
• Guillermo Castillo
• Gsús Bonilla
• Javier Belinchón
• Javier Das
• Marcus Versus
• María Ávila Bravo-Villasante
• Natalia Manzano
• Sergio Cruz Placer
• Silberia
• Verónica Gil
• Chema Rubio


POETAS ELÍPTICOS:

• Álvaro Guijarro
• Andrés González Andino
• Antonio Rómar
• Arturo Martínez
• Bárbara Butragueño
• Ernesto Castro
• Federico Ocaña
• Giovanni Collazos
• Ilkhi Carranza
• Jesús Malia
• Juanse Chacón
• Leo Zelada
• Luis Daniel Pino
• Nacho Aldeguer
• Pedro Morillas
• Silvi Orión
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viernes 9 de octubre de 2009

LOGÍSTICA (2): hora y lugar de encuentro e indumentaria

No sólo somos muchos, sino que además somos poetas -entended el desafío organizativo que eso supone.

HORA DE ENCUENTRO
Para poder crear los equipos de Obvios y Elípticos, necesitaremos de vosotros una cosa sencilla, aunque difícil (lo sabemos): puntualidad germánica.

Como diría Batania: G-E-R-M-Á-N-I-C-A.

11:30am.

Lo repetiré: once-horas-treinta-minutos-ante-meridian

Lo repetiré otra vez: once-y-treinta-hora-gmt-más-dos

(creo que ha quedado claro)

LUGAR DE ENCUENTRO
Usad el mapa publicado en la entrada LOGÍSTICA (1). El lugar de encuentro será frente a la pista 7A (final del tramo dibujado con línea azul).

INDUMENTARIA
- gayumbos o braguitas (a gusto de cada uno, como se sienta más cómodo/a - loco/a)
- pantalón corto o chándal
- calcetines de diseño clásico (blanco), anti-clásico (negro), navideño (renos y trineos) o LSD (multicolor)
- zapatillas de deporte (la escalada es un deporte pero no, repito, de escalador NO)
- camisetas: aquellos que quieran un recuerdo único de la refriega, podrán adquirir una camiseta con diseño de Bárbara Butragueño expresamente creado para el evento por 6€ (incluye la reserva de la pista y la prenda). Si por el contrario descarta vestir la camiseta oficial, deberá traer una de color blanco (si eres Obvio) o negro (si eres Elíptico).

LOS HINCHAS: Texto del poeta José Zúñiga, en honor al partido de poetas


El poeta, hincha de los obvios, José Zúñiga, acaba de publicar este texto en su blog tiempo a destiempo, en honor al partido que se jugará mañana. Zúñiga, que no estará presente en el encuentro desea lo mejor para todos los poetas participantes (he leído uno de sus libros y en el fondo es un elíptico)

Obvios vs Elípticos

Los poetas elípticos obviamente la tienen elíptica. Los obvios, por contra, la tienen sumamente obvia.

La tenemos buena.

Los poetas elípticos disparan con balas de plata sin romperlas redes. Los obvios, con dardos disparan directos al cuerpo a ver cuántos meten.

La tenemos gorda.

Los poetas elípticos en vez de jugadas trenzan los bolillos, no como los obvios, que cargan con todas las cargas contra el delantero.

La tenemos floja.

Entre obvios y elípticos ya la hemos montado en el campo de Marte forjando la lucha sin tregua, la lid sin cuartel, la incruenta batalla.

La tenemos flácida.

Entre unos y otros me voy por las ramas, por las periferias, por la Vía Elíptica.

Me duelen la muelas.

Me duelen las tripas, también las narices y las cicatrices, y las lombrices y las actrices y las meretrices y las matrices y las perdices y los qué-me-dices y los vice-vices y los pontífices y los artífices y los papanatas y los indios y los indicios y las matronas y los patrones y los patricios y hasta los gatos y los tímpanos.

Buena la hemos hecho.
JOSÉ ZÚÑIGA, escribe en su blog tiempo a destiempo.

Aparece una pintada contra los poetas elípticos

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No fallan. Aunque el partido de mañana se estaba llevando dentro de unos cauces de respeto y deportividad ejemplares, los rencorosos sociales, que no descansan, han comenzado a dejar su huella en forma de pintadas insultantes. Desde aquí hacemos una llamada a la calma: no contestemos, no nos rebajemos a su nivel. También pedimos a las brigadas de limpieza municipales que acudan cuanto antes a la calle Los Pajaritos, donde se encuentra la pintada, y procedan a borrarla.
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LOS JUGADORES (26): Contradicción, del delantero centro elíptico FEDERICO OCAÑA

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Contradicción: párpado rodeado de mil ojos, con una estaca de madera clavada en la pupila, porque así se curan muchas enfermedades venéreas, poesía, pintura... Las demás enfermedades sólo pueden extraerse con sumo cuidado de alguna espina dorsal mal apagada -quizá no sea necesario apagarla- por su tonelaje excesivo para esta época del año chino.

Garganta: expresión oscura e ininteligible, de poca relevancia ontológica, que ejerce un equilibrio de fuerzas entre el placer y el dolor, reflejo e imagen, equilibro que nadie ha conseguido destruir hasta el momento. A veces deriva también en explicación aullada, grito constante lejos de la voz -aunque cerca de la palabra.


FEDERICO OCAÑA escribe el blog DADÁ MADRID
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JAVIER BELINCHÓN, obviamente

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El equipo de los obvios, que estaba por debajo en todas las casas de apuestas británicas, ha comenzado a recuperar credibilidad con las últimas incorporaciones. Javier Belinchón es la última de ellas. El poeta madrileño, que no ha pisado más césped que el de los jardines del Retiro, se está poniendo en forma a marchas forzadas gracias a los videos de Jane Fonda, y anuncia que ocupará un lugar en el centro de la zaga. El nuevo gladiator sobrentendido pide perdón de antemano por su fea costumbre de llegar tarde al balón.
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LOS JUGADORES (25): Guía básica de supervivencia, poema de la lateral izquierda obvia MARÍA ÁVILA BRAVO-VILLASANTE

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No salgas de la caverna.

Es mejor adaptarse
que intentar cambiar el mundo,
“rutinar” que soñar
mirar para otro lado
no hacer preguntas
adornar un holocausto
....................................morir matando.

Ríe cuando el resto
no pienses
olvida si llegaste a aprender algo.

Invierte en tecnología,
en cosmética
en diseño
o tendencias
refuerza la “elloestima”
ponte tetas
blanquea tus dientes
sigue un lema neutro
....................................sé diferente, be cool.


Acostúmbrate a las sombras,
desoye las llamadas que te hagan desde fuera.
No salgas nunca de la caverna.


MARÍA ÁVILA BRAVO-VILLASANTE escribe el blog LO POSIBLE, ES
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