Desde Dalila, desde Efialtes, desde Judas, desde el conde don Julián no se había visto una traición parecida: Hasier Larretxea y Nacho Aldeguer, que habían destacado hasta ahora por una poesía-flecha dirigida sin mayor afeite hacia el centro del blanco, se han apuntado al bando elíptico, ellos sabrán el motivo. El equipo de los poetas jeroglíficos comienza a tener una profundidad de banquillo que puede constituir una fuente de envidias, luchas de egos y culebras poéticas al por mayor.
Trompo
-
Yo podría vivir en la mandíbula de Hegesias,
y echar mi cobertor sobre todos los abismos,
atrapar el vuelo de la golondrina con mi paño
y esca...
Hace 5 semanas
No hay comentarios:
Publicar un comentario